DIME CÓMO DUERMES Y TE DIRÉ CÓMO ERES

¿Sabías que tus hábitos y preferencias a la hora ir a dormir delatan ciertos rasgos de tu personalidad?

La acción de dormir está relacionada con la confianza, el mundo interior, la seguridad y la intimidad. Es un momento exclusivamente personal donde estamos “solos frente al mundo”, así que la manera de prepararnos para este momento y como lo realizamos dice mucho nosotros, más de lo que pueda parecer. Aquí van algunos ejemplos

 

Facilidad para dormir en otros lugares

Existen personas que duermen en cualquier parte y otras a las que el cambio de cama les produce mucha incomodidad o insomnio.

Si eres de los que puedes dormir en cualquier parte diremos que eres alguien confiado, que en su vida puede compartir ciertas intimidades y problemas con los demás. Es una persona que se adapta fácilmente a los cambios.

Por el contrario, la persona que no puede dormir en cualquier lugar nos muestra reservas, necesidad de interiorización y suspicacia y en su vida procurará guardar bien su intimidad con cierta tendencia a la soledad y a la introversión.

 

Solo o acompañado

Hay personas emparejadas que procuran no dormir nunca juntas y buscan la distancia. Algunos prefieren dormir en habitaciones separadas, mientras otros quieren ir a la cama para dormir acompañados.

La persona que si pudiera preferiría dormir sola, no ya en la cama sino en la habitación, nos muestra una cierta tendencia a la intimidad, pero también a la falta de miedo y a la seguridad.
Se trataría de alguien que sabe resolverse sus asuntos personales sin la ayuda de nadie e incluso prefiere hacerlo con discreción y sin pedir consejo alguno de otras personas.

La persona que prefiere o necesita dormir acompañada muestra a alguien que en su vida necesita un apoyo, espera que alguien esté cerca para ayudarle, protegerle o mimarle.

Si además de dormir con otra persona se abraza a ella o precisa del continuo contacto con su pareja, mostrará la necesidad de no pasar sola por momentos delicados.
No es que deje a otros la responsabilidad, simplemente buscará a alguien cerca.

 

Tamaño de la cama

Nuestras preferencias a la hora de elegir el tamaño de la cama representa nuestro ámbito mental e íntimo. En el caso de dormir solos hay personas que prefieren cuanto más grande mejor, y otros por el contrario desean una cama pequeña. Para abordar este capítulo estableceremos dos opciones: cama normal o grande.

Grande: Hablamos de personas que precisan espacios abiertos para poder actuar. Su carácter puede ser un tanto explosivo y no soportarán presiones a la hora de tomar decisiones. Se trata de individuos creativos, con tendencia a las relaciones amistosas siempre y cuando éstas no les exijan más tiempo del que están dispuestos a dar.

Normales o pequeñas: este tipo de personas demuestran cierta tendencia al miedo, a perder los papeles, a desear siempre pisar sobre seguro. No improvisarán sin haber efectuado un reconocimiento del lugar y las situaciones que le rodean.

 

Ropa para dormir

La ropa de cama o de dormir tiene una relación bastante directa con la forma en que nos acercamos a los demás y las estrategias que utilizamos. Así por ejemplo, una persona que necesite sentirse protegida usará bastante ropa y su manera de aproximarse a los demás será siempre hablando de los temas que domina o le resultan familiares, o preguntando banalidades y no arriesgándose a hablar de lo que no conoce.

Las personas que se envuelven con las mantas hasta la cabeza indicará cierto grado de timidez y cierto miedo a compartir asuntos muy personales.

Por el contrario, los que necesitan sacar al exterior brazos, cabeza e incluso pies son personas que desconfían pero son capaces de improvisar para resolver problemas y les gusta la acción.

Desnudo: se manifestará ante los demás tal cual es, sin cuestionarse importancia ninguna, no buscará que le comprendan. Podemos decir que su lema sería “Esto es así y es lo que hay”.

 

Hora de dormir

A la hora de dormir vemos que algunas personas nada más meterse en la cama caen en un profundo sueño y otras, por el contrario, necesitan algún tipo de distracción previa.

Cuando alguien precisa obligatoriamente de una distracción nos encontramos ante alguien que prefiere abordar su mundo interior, sus preocupaciones desde un punto de vista sosegado y tranquilo, no entrando directamente en ellas. Son personas que ante un ataque prefieren guardar silencio y ver el punto débil de la otra persona.

Por el contrario, la persona que generalmente se duerme sin distracción es alguien que prefiere ir al grano, busca formas rápidas y directas de encontrar soluciones.

 

Posturas al dormir

Si dormimos hacia la derecha podemos estar relacionados más con el mundo de la imaginación, somos personas amantes de la creatividad y las nuevas ideas.

Si lo hacemos hacia la izquierda nuestro mundo será más objetivo y racional y posiblemente hablamos de una persona que procurará controlar sus sentimientos.

Dormir abrazado a la almohada indica un deseo de protección y de no sentirnos solos.

Dormir tendido hacia arriba indicará un gran sentimiento de reposo, tranquilidad y confianza. Y lo contrario denotará inseguridad, miedo y nervios.

Del libro de Michael Carter, Ideas y trucos para conocerse a sí mismo.